En esta entrevista, hablamos con Maria Alonso Sustainability Technician de Elrow, festival con más de 680 shows, 3,8 millones de asistentes y presencia en 48 países, Elrow es un referente en la producción de macroeventos, donde cada detalle operativo debe funcionar con precisión.
¿Cómo aborda hoy elrow la reutilización de vasos y la circularidad?
En elrow la reutilización no se entiende como una acción aislada, sino como parte de una lógica más amplia de circularidad. Después de explorar otras vías, el equipo concluyó que recuperar, lavar y volver a poner los vasos en circulación era la forma más correcta de hacerlo desde sostenibilidad, aunque implique una mayor complejidad logística.
¿Qué áreas son decisivas para implantar modelos reutilizables?
No depende de un único departamento. Producción tiene un peso muy importante por su cercanía al terreno, pero también intervienen barras, almacenes y el resto de equipos implicados. Al final, el sistema solo funciona cuando toda la organización entiende su papel dentro de la operativa.
¿Qué diferencia hay entre usar vasos reutilizables y operar un sistema de reutilización?
La diferencia está en la recuperación. Puedes usar vasos reutilizables y, aun así, no tener un sistema real. Lo que marca el cambio es conseguir que esos vasos se recuperen para que puedan lavarse, reutilizarse y volver a entrar en circulación.
¿Hay diferencias entre eventos grandes y pequeños para implantar reutilización?
Más que una cuestión de tamaño, es una cuestión de casuísticas operativas. Lo que cambia el reto es si el evento dura uno o varios días, el tipo de site, los accesos, la disponibilidad de agua o si se cuenta con apoyo externo para la limpieza. La complejidad depende más del contexto concreto que del volumen por sí solo.
¿Qué sigue entendiendo mal la industria sobre reutilización?
Muchas veces la industria plantea medidas, pero no les da continuidad ni las baja realmente a la operativa del día a día. Se propone una acción, se ejecuta una vez, pero no se cuida en el tiempo. Y precisamente ahí está la diferencia entre una medida puntual y un sistema que madura.
¿Requiere un evento cierto nivel de madurez para implantar un sistema?
No necesariamente. Según María, no es una operación más compleja que otras que ya existen en un festival, pero sí exige revisar bien todas las fases del proceso: comunicación al público, formación interna, transportes, cargas y descargas, y coordinación operativa.
¿Cuáles son las principales barreras para implantar un sistema de reutilización?
La barrera principal suele ser humana, no técnica. Lo más difícil es convencer, explicar, demostrar por qué la medida es importante y conseguir que todo el mundo se implique. Cuando el equipo entiende el objetivo común y aparecen aliados dentro del proceso, avanzar y mejorar es mucho más fácil.
¿Qué hace que un sistema de reutilización funcione de verdad?
Que todo el mundo forme parte del sistema. El público tiene que estar motivado a devolver el vaso, el personal de barras debe saber cómo gestionarlo y toda la operativa tiene que estar alineada. Cuando cada parte entiende su papel, el sistema deja de ser una teoría y empieza a funcionar de verdad.
¿Dónde suelen aparecer las principales fricciones durante la operación?
Sobre todo en la comunicación y en la bajada operativa al terreno. Si no existe una comunicación clara hacia el público, una campaña interna bien explicada y herramientas concretas para ejecutar la operativa, el sistema no aterriza. Se queda en la oficina, pero no se convierte en una realidad dentro del evento.
¿Qué papel juega la gestión del vaso usado dentro del sistema?
Juega un papel central, porque una parte importante de los residuos de un evento está precisamente en botellas y vasos. Además, el plástico presenta muchas limitaciones a nivel de reciclaje, así que su gestión no es un detalle secundario: es una parte crítica del sistema si realmente se quiere reducir el impacto.
¿El vaso usado es un residuo o un activo?
Puede terminar siendo residuo, pero la forma correcta de entenderlo es como un recurso en circulación. Para elrow, el objetivo es recuperarlo al máximo nivel posible para lavarlo, reutilizarlo y volver a ponerlo en circulación como un activo más del festival.
¿Cómo cambia la operativa cuando se quieren recuperar los vasos para su lavado?
Cambia bastante, porque exige más trabajo, más manos, más atención y más coordinación. No recuperar nada es más sencillo, pero cuando existe una voluntad real de mejorar, esa complejidad adicional es precisamente la que convierte la medida en un sistema con continuidad.
¿Qué KPIs ayudan a entender el impacto del sistema?
Medir es clave para saber si el sistema existe de verdad o si solo está sobre el papel. En Elrow siguen indicadores como el porcentaje de material reutilizado, el porcentaje de material alquilado, los residuos incorporados a circularidad, los vasos lavados por evento, el número de usos por vaso y los vasos utilizados por persona.
¿En qué momento un sistema evoluciona hacia economía circular?
Cuando deja de vivirse como una obligación y pasa a integrarse como parte natural de la operación. Ese es el punto en el que la reutilización deja de ser una medida puntual y empieza a comportarse como un modelo realmente circular.
¿Qué recomendarías a otros eventos que quieren implantar un sistema de reutilización?
Tener en cuenta todo el proceso desde el principio y prever bien los puntos donde pueden aparecer complicaciones. Pero, sobre todo, implicar a todo el mundo. Porque un sistema de reutilización no se sostiene solo con una buena idea; se sostiene cuando el conjunto de la operación lo hace posible.

